Wall Street espera un repunte este lunes tras las pérdidas del viernes y una semana mixta, con el Nasdaq y el S&P 500 liderando las ventas debido a la rotación del mercado desde los valores tecnológicos hacia otros sectores. Los inversores están muy atentos a la situación política en EE.UU. tras la retirada de Joe Biden de la carrera presidencial.
«Si bien mi intención era buscar la reelección, creo que lo mejor para mi partido y para el país es que me retire y me concentre en cumplir con mis deberes como presidente durante el resto de mi mandato», escribió Biden en una carta publicada en redes sociales para comunicar su renuncia.
La actuación de Biden en el primer debate electoral frente a Donald Trump generó dudas sobre su estado de salud, y desde entonces, dentro del partido demócrata, surgieron voces pidiendo que diera un paso al lado para que otro candidato representara al partido en las elecciones de noviembre. Ante la pérdida de apoyos y las fuertes presiones, Biden decidió este fin de semana retirarse y respaldar a la vicepresidenta Kamala Harris como candidata demócrata.
«Mi primera decisión como candidato del partido en 2020 fue elegir a Kamala Harris como mi vicepresidenta. Y ha sido la mejor decisión que he tomado. Hoy quiero ofrecer mi total apoyo y respaldo a Kamala para que sea la candidata de nuestro partido este año. Demócratas, es hora de unirnos y vencer a Trump. Hagámoslo», declaró Biden.
Para Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank, «aunque la retirada de Biden reorganizó las cartas para las elecciones de noviembre, no cambió materialmente el resultado esperado… todavía. No sabemos si Harris podrá asegurar la nominación de su partido y ganar suficiente impulso en las encuestas para vencer a Trump. Los primeros datos muestran que Harris es la favorita para convertirse en la nueva candidata demócrata, pero aún se espera que Donald Trump gane las elecciones presidenciales de noviembre». Cabe señalar que la campaña de Harris (la de Biden renombrada) ha recaudado casi 50 millones de dólares en menos de un día tras este anuncio.
La semana también estará marcada por la publicación de varias referencias macroeconómicas que serán seguidas de cerca por los inversores, especialmente el deflactor de consumo PCE (viernes), clave para determinar la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) y reforzar la expectativa de un primer recorte de tipos en septiembre. La agenda también incluye los PMI manufacturero y de servicios de julio (miércoles), así como el PIB del segundo trimestre, que se prevé suba hasta el 2% desde el 1,4% anterior, y los datos de paro semanal (jueves).
«Un mejor crecimiento combinado con una inflación más suave sería el mejor resultado posible para la Fed, ya que significaría que el banco central se está acercando a reducir la inflación sin enviar a la economía estadounidense a una recesión. Esto debería repercutir positivamente en los mercados de acciones y bonos y podría frenar una ola de ventas liderada por la tecnología en los principales índices», añade Ozkardeskaya.
En el plano empresarial, la temporada de resultados sigue avanzando con las cuentas de Tesla y Alphabet, que se darán a conocer este martes. «La vulnerabilidad del mercado se demostrará en que cualquier cifra débil y/o decepción en guías de cualquier tecnológica grande se traducirá en retrocesos que podrían ser relevantes y dejarían al mercado ‘tocado’ durante días», comentan desde Bankinter.
Mientras tanto, las acciones de Verizon caen un 4% este lunes después de que la compañía reportara ingresos del segundo trimestre de 32.796 millones de dólares, por debajo de las expectativas de 33.060 millones, a pesar de haber mejorado en un 0,6% la facturación del mismo periodo del año anterior.
En otros mercados, el petróleo West Texas sube un 0,34% ($80,40) y el Brent avanza un 0,13% ($82,74). Por su parte, el euro se aprecia un 0,12% ($1,0891), y la onza de oro gana un 0,15% ($2.402). Además, la rentabilidad del bono americano a 10 años se relaja al 4,234% y el bitcoin pierde un 0,10% ($67.250).
Un mejor crecimiento combinado con una inflación más suave sería el mejor resultado posible para la Fed, ya que significaría que el banco central se está acercando a reducir la inflación sin enviar a la economía estadounidense a una recesión.